Lunes
12
Marzo
2007

Sobre retraso en la aprobación inicial del PGOU

Debatir

Recientemente los medios de comunicación locales se hacían eco del anuncio realizado por el Alcalde de Loja respecto a que la aprobación inicial del PGOU se posponía hasta el verano próximo.
Varias han sido las excusas utilizadas en esta ocasión por el Alcalde para justificar un nuevo retraso respecto a los ya varios anuncios incumplidos.
Hace un año ya anunció que en septiembre pasado se produciría esa aprobación inicial, que no se ha producido.
Algunas de esas excusas resultan cuanto menos sorprendentes, como la de que no quería utilizarlo como propaganda electoral o que debía adaptarse al Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA) o que debía negociarse con la Consejería de Obras Públicas.

El PGOU con quien debe negociarse es con la sociedad lojeña, que somos quienes debemos decidir qué desarrollo urbanístico y medioambiental queremos para nuestro municipio, qué tipo de ciudad, qué equipamientos, cómo vamos a proteger nuestra vega, nuestros ríos, nuestra sierra o nuestros monumentos y edificios históricos. Cuántas zonas verdes y dónde las queremos. El sistema de transportes y de comunicaciones en nuestra ciudad y en todo el término municipal. Qué tipo de calles queremos construir, con qué anchuras y qué tipo de edificaciones y cuántas alturas vamos a permitir. Dónde vamos a construir los polígonos industriales y cómo vamos a depurar las aguas residuales industriales y domésticas, etc.
La realidad respecto al PGOU es que constituye un enorme fracaso en la gestión de Miguel Castellano.
Su redacción lleva 8 años de retraso, que son los que han pasado desde que se contrató al equipo redactor, allá por los años en que gobernaba Manuel Torres.
Lo cierto es que el pasado 20 de enero se cumplió el plazo que daba la Ley de Ordenación Urbanística de Andalucía (LOUA) para que todos los municipios andaluces adaptásemos nuestro planeamiento urbanístico a dicha ley, que data del año 2002, es decir hace más de cuatro año,
La realidad es que el nuevo PGOU, cuya tramitación es compleja y larga, va a hacer más de notario que de instrumento de ordenación y planificación del desarrollo urbanístico de Loja, que es el fin de cualquier PGOU.
Y lo cierto es también que algunas actuaciones urbanísticas, como el nuevo ferial, serán difícil de realizar sin que esté aprobado ese instrumento de planeamiento, porque carecerá de cobertura legal.
Como hemos afirmado en varias ocasiones, la no tramitación del PGOU es uno de los fracasos más clamorosos de los dos mandatos de Miguel Castellano. Aunque pretenda disimularlo con excusas sin fundamento.

Loja, a 12 de marzo de 2007

Fdo. Antonio Ramón Molina Rodríguez
Concejal de CpL

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